Entrevista a
Eladio Reinón

por Pablo Larraguibel

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Eladio Reinón, saxofonista valenciano nacido en 1962, sorprende con dos discos de indiscutible factura y calidad al lado del veterano pianista cubano, Bebo Valdés. El padre de Chucho y de mucha de la buena música cubana, después de retornar a los estudios de grabación, con Paquito de Rivera en 1995 y 1996, se junta en 1998 en Barcelona con Reinón para dos sesiones memorables registradas en: Eladio Reinón Latin Jazz Octet con Bebo Valdés, Acere y Eladio Reinón Latin Big Band con Bebo Valdés, Afro Cuban Jazz Suite N1. Dos discos que ratifican la calidad e importancia de Bebo Valdés y que demuestran que el buen jazz latino puede hacerse también fuera de los centros tradicionales como Nueva York, San Francisco, Los Ángeles o La Habana.  

"Eladio, además de ser
un gran saxofonista, es un promotor de ideas originales. Su nombre es ya garantía de calidad cada vez que presenta un nuevo grupo."

Por muchos años, La Cova del Drac, fue el único local barcelonés especializado en jazz. Hoy, la competencia es fuerte y varios locales se esfuerzan por presentar lo mejor.
La noche del jueves 23 de diciembre de 1999 y otras cuatro fechas de fin de año, La Cova apostó por Eladio Reinón y su Latin Big Band. Un grupo formado básicamente por catalanes, que ha tomado, con mucho respeto y dedicación, el jazz latino para sí. Y para suerte de la oferta musical de Barcelona.
En el anuncio de la velada, "Eladio Reinón Supercombo 'Cançons d'amor llatines'", se podía leer:
"Es realmente excepcional que un pequeño local como La Cova pueda presentar formaciones tan grandes. Eladio, que ya presentó su 'supercombo' en una pasada edición del Festival de Jazz de Barcelona, además de ser un gran saxofonista, es un promotor de ideas originales. Su nombre es ya garantía de calidad cada vez que presenta un nuevo grupo."
A las 11 de la noche comenzó a sonar la banda. Sin hacer ninguna concesión, el público estaba frente a una noche de buena música, de buen jazz latino. El resto, en las palabras de Eladio Reinón.

 
 

¿De dónde le nace la afición por el jazz latino a un valenciano?

Yo creo que en España en general siempre ha habido una influencia de la música latina. Yo siempre lo he sentido así. Machín y toda esta gente. La música latina conectaba con nuestra cultura hasta por las letras en castellano. Yo crecí con esa música. El chachachá, la rumba todo esto.

 

Analizándome
un poco, pensé que
la música
que estaba más
cercana de mí
era la música latina.

¿Cuándo conoces la obra de Bebo Valdés?

A Bebo lo conozco, primero por su hijo Chucho. Pero la historia es más larga y nace con un proyecto mío que se llama Canciones de amor latinas.
Yo estuve en Nueva York una temporada y ahí encontré a mucha gente que tenía muy clara sus raíces. Los latinos obviamente; los negros, el blues y el jazz y el rap más recientemente. Y yo me preguntaba, bueno, cuál es mi música. Porque aquí en España, no tenemos esa música popular tan viva. Un movimiento, como el que se observa en Nueva York, de música popular que es muy vivo. O en Cuba. Algunos cubanos me dicen que la cosa tampoco es para tanto, que ahí no todo el mundo anda tocando la tumbadora. Pero yo creo que sí. Que está claro que hay una presencia importante de la música en la cultura y es un movimiento importante. También en el resto de América. Aquí creo que esto se ha perdido.
Analizándome un poco, pensé que la música que estaba más cercana de mí era la música latina.

 
 

 J a z z, . r o c k . y . b o l e r o s

 

...buscaba conectar
con el público, sabes,
aquello que todos buscamos
de alguna manera...

Yo soy hijo de los sesenta y he recibido muchas otras influencias. Empecé estudiando jazz –lo que más me gusta y más he estudiado ha sido esta música– pero lo latino siempre estuvo muy cerca. Aunque era algo que ya se ha hecho, decidí acercar el jazz a lo latino, porque pensé que algo podría aportar.
Fue cuando decidí adaptar una serie de boleros muy conocidos (Bésame mucho, Delirio, Moliendo café) a clave de Latin Jazz, con arreglos más modernos, espacios para solos y todo eso. De esta manera, buscaba conectar con el público, sabes, aquello que todos buscamos de alguna manera, y al utilizar una temática conocida, pensé que sería más fácil hacerlo. Y de hecho ha sido así y te das cuenta en los conciertos.
Este proyecto lo empecé a trabajar con Tete Monteliú, pero él, tristemente, desapareció. Fue entonces cuando Jordi Pujol, el productor de la discográfica World Jazz, me habló de que tenía contacto con Bebo Valdés y que podríamos trabajar juntos. Después de una carta y unas cuantas grabaciones que le envié, acordamos colaborar y fue cuando se dio la posibilidad de hacer un par de conciertos en Barcelona. De esa reunión también nació el primer disco que grabamos juntos –Acere– y una buena amistad. Él me comentó que tenía algo escrito para big band que le gustaría estrenar. Como yo tenía aquí montada una big band desde hacía un tiempo, haciéndole unos pequeños cambios en la base rítmica y algo en la instrumentación se dio la posibilidad de grabar esta suite de Bebo.
Se estrenó a finales del 98 en el Palau de la Música Catalana en el XX festival de jazz de Barcelona y se editó en el disco Afro Cuban Jazz Suite N1. Estoy realmente contento con esa experiencia.

 
 

Entonces tú no conocías las producciones previas de Valdés.

Conocía algunas cosas pero no mucho. Ahora he venido comprando buena parte de su discografía. Yo conocía, por supuesto, la obra de Chucho, pero a él no. Y tuve mucha ilusión, cuando se me dio la posibilidad, de conocer a este hombre de casi 80 años, que es un eslabón importante en la historia de la música latina.

 


Teniendo en cuenta lo que hemos hablado hasta ahora. ¿cómo te sientes componiendo, porque no sólo has interpretado este tipo de música. También has compuesto varios temas.

Tengo algunos temas. Y también adaptaciones. Me siento bien en eso. Me gusta.

 
Tuve el placer de tener a Andy González como profesor durante los dos años que viví en Nueva York. Él ha sido un gran admirador de Cachao y me abrió los ojos frente a este personaje y toda esta gente tan auténtica

¿Cómo explicas este redescubrimiento de viejas glorias de la música afrocubana como las Masters Sessions de Cachao, los últimos discos de Bauzá, Buena Vista Social Club, Caravana Cubana...?

Estos procesos suelen no ser muy racionales. Son cosas que van saliendo y a veces se juntan algunas casualidades y gratas sorpresas, que determinan un momento artístico. Y, además, me parece que estamos en un momento que llama a buscar las raíces. En mi caso no empieza ahora. A principios de los noventa, cuando Cachao todavía no había sido relanzado por Andy García y los Estefan, tuve el placer de tener a Andy González como profesor durante los dos años que viví en Nueva York. Él ha sido un gran admirador de Cachao y me abrió los ojos frente a este personaje y toda esta gente tan auténtica. Cuando me ponía sus discos se emocionaba tanto que casi empezaba a sudar. De Cachao decía siempre que había sido su maestro.
Con el jazz me ha pasado igual. Creces admirando a tus contemporáneos o más bien la generación que está por arriba de la tuya y siempre, en algún momento, vas mirando y te vas a preguntar, de dónde vienen todas estas cosas que disfrutas tanto. Y empiezas a buscar las raíces que determinaron estas consecuencias. Porque la música siempre es una cadena. Todo está relacionado con lo anterior.

 


Comentabas que Andy González fue tu profesor durante los años que viviste en Nueva York.

Sí. Tuve ese privilegio entre el 91 y 92 y sobre todo lo que hice fue adaptar standards a clave de jazz latino.

 
  A q u í . n o . s e . b r i n c a . c la v e  










La onda era un poco el estilo Palmieri. Escuchábamos sus discos y así poco a poco le fui entrando a la clave y fue cuando la comencé a entender.

La clave. No es fácil mantenerse dentro de ella. Hasta La India, declara que quien le enseñó a respetarla fue Palmieri en un proceso bastante arduo. ¿Cómo te sientes con ella?

Bueno, en Nueva York conocí a Andy, pero yo desde antes ya tenía experiencias en el jazz latino. Aquí hicimos un grupo de Latin Jazz que se llamaba Octopussy.
En Barcelona ha habido una tradición de jazz y Latin Jazz y en este sentido ha sido una ciudad bastante privilegiada dentro de España. Había un grupo la Mirasol. Ahí tocaba Víctor Amán, y con este hombre y con otros músicos de ahí, hicimos Octopussy. La onda era un poco, en vista de que a Víctor le encanta, el estilo Palmieri. Escuchábamos sus discos y así poco a poco le fui entrando a la clave y fue cuando la comencé a entender. Que es todo un proceso esto de poder tocar en clave, que tienes que ir haciendo hasta que se te incorpora como algo natural.
Además, la clave ahora está presente en toda la música moderna, en el jazz.

 
 

¿Qué futuro le ves a esta música? ¿Por dónde ves camino a la evolución? ¿Cuánta importancia le atribuyes al proceso cubano de apertura en la música?

Creo que esto es apenas el comienzo. La evolución seguirá y, sin duda, la presencia de más artistas cubanos impulsará aún más este proceso.

 


¿Nuevo disco con Valdés?

Me encantaría. No está planteado, pero si se diera nuevamente la posibilidad, creo que podríamos seguir colaborando.

 
 

A las dos de la mañana, con la exquisita sensación de haber escuchado buena música latina, hecha por gente que la goza, habíamos acumulado suficiente calor para, caminando por la Ronda del Mig, disfrutar del invierno barcelonés.

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